Cómo los chefs colaboran con diseñadores de sonido para crear menús emocionales
Marielle Brusola
·
Jun 26, 2026
·
Tiempo de lectura: 4 min

Una cena que se escucha
En un restaurante de luces cálidas, un plato de vieiras llega a la mesa acompañado de un rumor de olas. A cada bocado, la textura del sonido cambia: el mar se convierte en un saxofón suave, el sabor se transforma. No es casualidad. Cada nota ha sido pensada. Cada frecuencia, ajustada. Detrás de la cocina, un diseñador de sonido trabaja codo a codo con el chef para construir lo que llaman “menús emocionales” : experiencias donde el oído y el paladar dialogan.
Este tipo de colaboración, todavía minoritaria pero en auge, está cambiando la forma en la que entendemos la gastronomía. No se trata solo de cocinar bien, sino de componer emociones.
La ciencia del sabor que se escucha: el nacimiento del “sazonado sónico”
El concepto tiene nombre y apellido: Charles Spence , profesor de Psicología Experimental en la Universidad de Oxford y director del Crossmodal Research Laboratory . Spence lleva más de dos décadas estudiando cómo el sonido influye en el gusto, un campo conocido como sazonado sónico ( sonic seasoning ). En una de sus investigaciones más citadas, publicada en la revista i-Perception (2013), demostró que los sonidos agudos pueden hacer que un alimento parezca más dulce, mientras que los graves intensifican la amargura.
“El sonido puede modificar lo que creemos que saboreamos”, explica Spence en declaraciones a The Guardian (2014). “Comer es una experiencia multisensorial, y el oído es una parte olvidada del sabor”.
Otros estudios, como los recogidos en Frontiers in Psychology (2015) y Journal of Sensory Studies (2019), confirman que la música congruente con el tipo de comida aumenta la percepción de placer hasta en un 20 %. En otras palabras: el oído afina el paladar.
Cuando el chef se convierte en compositor
El ejemplo más conocido es el del británico Heston Blumenthal y su plato Sound of the Sea , servido en The Fat Duck (Bray, Reino Unido). Los comensales escuchan el murmullo del mar a través de unos auriculares mientras degustan ostras y algas. Según un experimento conjunto con el equipo de Spence, el 88 % de los participantes afirmó que la comida sabía “más fresca” y “más marina” cuando escuchaban esas olas grabadas (Oxford University, 2014).
En España, el chef Paco Roncero y el músico Eduardo Laguillo aplicaron el mismo principio en Sublimotion (Ibiza), un espectáculo culinario que combina proyecciones, aromas y paisajes sonoros para acompañar cada plato. También en Madrid, Sinestesia trabaja con bandas sonoras grabadas y tecnología lumínica para diseñar atmósferas sincronizadas con el menú.
“La música no es decoración; es un ingrediente emocional”, afirma Roncero en una entrevista con El País ICON (2023).
Diseñar un menú emocional: paso a paso
Los equipos que trabajan en este tipo de proyectos describen el proceso como una coreografía:
• Mapa emocional – definen el viaje sensorial (frescura, tensión, calma, nostalgia).
• Paleta sonora – el diseñador selecciona timbres y texturas (por ejemplo, metales para platos salinos, cuerdas suaves para postres).
• Sincronización – la música se programa para cambiar con el ritmo del servicio.
• Licencia y ética – se eligen obras grabadas bajo licencias gestionadas por Somos Música (AGEDI-AIE).
• Ensayo – la experiencia se prueba hasta que sabor y sonido se funden en una narrativa fluida.
Tecnología que emociona
La experiencia va más allá del oído. Restaurantes como Ultraviolet (Shanghái) y Sublimotion usan altavoces direccionales , proyecciones inmersivas , y sistemas olfativos que liberan aromas al ritmo de la música. La novedad ahora es la incorporación de inteligencia artificial . Investigadores del MIT Media Lab y de Frontiers in Computer Science (2025) trabajan en modelos capaces de generar paisajes sonoros a partir de perfiles de sabor. Un algoritmo que “traduce” ingredientes en notas musicales.
Retos y consideraciones
No todo es tan simple:
• Un sonido inadecuado puede distraer o saturar.
• La tecnología exige inversión y formación del personal.
El sonido se ha convertido en el nuevo condimento
Hace una década hablábamos de maridajes entre vino y queso; ahora hablamos de maridajes entre sonido y emoción. La nueva gastronomía española demuestra que comer también se escucha . En el fondo, los chefs siempre han sido compositores: solo que, ahora, su partitura también tiene banda sonora.
Este artículo forma parte de HORECA Entertainment , iniciativa impulsada por Somos Música, alianza entre AGEDI y AIE que defiende una industria musical justa y conecta a los negocios con el poder del sonido. Solicita tu licencia o escríbenos a contigo@agedi-aie.es. También puedes llamarnos al 919 43 42 41.
Marielle Brusola
Especialista de Marketing y Comunicación
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